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Jeep todos los coches
El Wrangler es el único Jeep de nuestra selección, y no está pensado para moverse por el centro histórico de Roma. Con techo desmontable y una postura de conducción alta, este todoterreno tiene sentido para quien quiere salir de la ciudad hacia los Castelli Romani, subir por carreteras secundarias hacia Frascati o Castel Gandolfo y parar donde le apetezca sin preocuparse por el firme. La tracción y la altura al suelo del Wrangler encajan mejor con caminos de tierra o asfalto irregular que con el empedrado de Trastevere o los carriles estrechos de Monti, así que lo recomendamos como coche de excursión más que como base diaria dentro de la ZTL.
La tarifa de alquiler parte de 250 € al día. Es un valor orientativo: la cifra final depende de la duración del alquiler, la temporada y las condiciones que se acuerden en el momento de la reserva, junto con el depósito de seguridad correspondiente y las opciones de seguro disponibles. Antes de firmar, conviene aclarar el kilometraje incluido y el estado de devolución del vehículo, así como el punto de entrega: para este modelo tiene más sentido recogerlo en un hotel o residencia fuera del centro histórico, o directamente en el aeropuerto, que intentar una entrega en pleno casco antiguo.
En primavera, con techo abierto, el Wrangler funciona bien para una salida de medio día hacia los viñedos de Frascati o hasta las vistas del lago Albano desde Castel Gandolfo, siempre con margen para volver antes de que el tráfico de la tarde complique la SS218. En invierno el techo cerrado sigue funcionando sin problema para trayectos cortos, aunque no es el coche que elegiríamos para una jornada de lluvia intensa en carretera de montaña.
Si el plan es quedarse dentro de Roma, moverse entre Prati, Via Veneto o el distrito EUR, otros modelos de la flota se adaptan mejor a calles estrechas y aparcamiento limitado. El Wrangler tiene su lugar cuando el destino real está fuera del anillo urbano: una comida en Frascati, una tarde en los pueblos volcánicos de los Castelli Romani, o simplemente la idea de conducir con el techo fuera durante un día templado de abril o mayo.